Los últimos 100 pasos

Por Alfred Navarro, columnista invitado.

En algún lugar en el aire entre São Paulo y Miami… Me encuentro a 10,000 pies de altura repasando mentalmente como ha sido mi viaje a São Paulo. Ha sido un viaje productivo y me viene a la mente la última reunión que tuve, un joven talentoso que han creado una aplicación de RFID que tiene como target los grandes retailers con una aplicación innovadora y prometedora. Lo oigo hablar de “su” aplicación, de “su” bebe, de su nueva aventura, y veo ese brillo familiar en los ojos. El brillo de la ilusión de que está creando algo nuevo, un viaje que lo puede llevar a él y a su empresa a un nuevo nivel. Ese brillo que lo he visto tantas veces en muchos de mis canales, de cuando tienes un proyecto o una idea entre manos que puede llevarte más allá de lo que inicialmente habías sonado, más grande, entrando realmente en el reino de los sueños personales o propósito de vida.

La verdad es que muchos de nuestros canales, empresas de tecnología con las que trabajo de hoy, crearon su empresa sin pensarlo o por accidente, por comenzar a hacer algo en la vida, entraron en una avenida que les condujo a donde están y se formó su empresa casi sin pensarlo. Pero luego viene el momento que cuando ya lo creado por accidente o por inercia necesita de una idea fresca o de un empujón mucho mas grande para crecer o llegar al siguiente nivel. Ahí donde sale el primer brote de autoconfianza y uno mismo se dice, “si he llegado aquí puedo hacer lo que sea”. Y ahí comienza de verdad un proceso de pensamiento y creatividad donde aparece su gran sueño, esa obra por la que siempre será recordado, llenara su propósito de vida y será reconocido por todo el mundo a su alrededor. De ahí salen esas grandes ideas, esos grandes proyectos, con el ego inicial de “sí puedo, y voy a comerme el mundo”. Y estas personas comienzan a tomar acciones al respecto, y comienzan a edificar su proyecto, su empresa, su obra maestra. Pero ya esta vez es planeada, no es por accidente ni inercia, y es grande, tan grande que uno se siente que está en el viaje de su vida. Se va formando todo, se van formando y dando vida a las ideas y se marca el boceto del camino a seguir. Ya todo va quedando claro y va tomando forma, ¡ya está a punto de materializarse! Ya estamos en los últimos 100 pasos de conseguir lanzar el proyecto o la empresa de nuestra vida. Ahí vienen el momento más peligroso, ahí donde de repente sin saber por qué se nos hunde el suelo bajo los pies, comienzan a aparecer inesperados, donde gente cercana nos comienza a cuestionar y decir que no llegaremos, donde comienzan a aparecer esas grandes piedras en el camino que al principio parecían diminutas y no se veían. Son en esos 100 metros donde mas de la mitad fallan, o se dan la vuelta, y queda como una recuerdo o una memoria en nuestra mente de algo que tratamos. Esos 100 metros son los más críticos de la materialización de cualquier proyecto, empresa o emprendimiento que tengamos en mente.

Los síntomas son claros: Comienza a aparecer un miedo a fallar en uno mismo que condiciona nuestra propia creencia de poder lograrlo. Nosotros mismos comenzamos a preguntarnos si ese camino que teníamos tan claro es realmente el correcto. Que si ese producto que teníamos tan claro que se iba a vender como pan caliente realmente se va a vender. Que si esa aplicación que esperamos que usen miles de personas realmente le gustara a la gente. Aparecen personas, sobretodo cercanas, y con ganas de que uno falle (a veces incluso sin saberlo ellas mismas, está en su inconsciente) que fomentan esos miedos encontrando fallas, o sembrando la duda sobre el éxito y en muchos hacen que dudemos de esa visión tan clara que teníamos al principio, e incluso nos hacen tomar nuevas rutas o cambiar el diseño original que uno tenía. A estas personas para identificarlas de alguna manera yo les llamo “demonios”. Sumado a todo esto aparecen gastos inesperados, o giros inesperados que se convierten en obstáculos en el camino. Por un lado y por otro lado comienzan a aparecer estos obstáculos. Mas grandes, mas pequeños, y de diversa naturaleza. Lo he visto pasar tantas y tantas veces. Todo esto me va pasando por la mente mientras veo el brillo de los ojos de Guilherme (asi se llama este chico) mientras me está contando su proyecto.

Quiero de una vez darle todas las respuestas, y decirle lo que está a punto de encontrarse. Pero tengo muy claro que si lo hago así, voy a crear una barrera de rechazo y no podre ayudarle una vez que entre en esos 100 últimos metros y eso es lo que realmente quiero. Es parte de mi propósito de vida hacer que los demás logren sus objetivos. Hablo en el mundo empresarial y financiero por supuesto. Soy parte de un grupo de personas, muy numerosas en el mundo a los que yo llamo “Angeles”. Ángeles que se manifiestan de manera muy diferente y que pueden ser claves a la hora de hacer que este proyecto de tu vida se lleve a cabo o no. Algunas veces estos ángeles son esa persona que está a tu lado, apoyándote, dándote ánimos a creer en ti y a probarlo a pesar de lo que todos digan. A veces estos ángeles llegan para ser el soporte de alguna área necesaria para que el proyecto salga, ya sea económica, o apoyando en el área de marketing y promoción, financiera trabajando contigo para darle un sentido financiero a la idea, pueden llegar en forma de socio, que crean en tu idea y estén en la misma sintonía para ir de la mano juntos en el proyecto. Estos ángeles siempre van a aparecer en nuestro camino, y van a ser pieza clave para el éxito, y hay que ser capaces de identificarlos, y de no confundirlos con los “demonios” de los que he hablado anteriormente. Estos Ángeles, tómalos, acógelos y acepta su ayuda porque a la cima uno nunca llega solo, siempre necesitaremos un ángel o varios para llegar.

¿Cómo superar estos 100 últimos metros de manera exitosa y así poder llevar a cabo nuestro proyecto o empresa? Hay tres pasos clave. Si tenemos claro estos pasos lo podemos conseguir.

Primero y lo más principal, tener el fin o el gol mente. Casi de manera obsesiva. Focaliza toda tu energía y todas tus fuerzas en ese gol, imagínate que estas mirando un camino, lleno de piedras y obstáculos con un gran punto rojo al final. Focaliza tu mirada, tu espíritu y tu esfuerzo en ese punto rojo y comienza a caminar hacia el. Si mantienes el ojo en ese objetivo, en ese punto rojo, en ese gol, sin mirar a los lados, ni prestar atención a los ruidos y cosas que pasen por los lados, de repente estos van a desaparecer, esas piedras u obstáculos en el camino van a ser cada vez más y más pequeñas, porque no las estas mirando ni fijándote en ellas. Mantén esa mirada y ese foco en el gol y objetivo final ese es el punto principal. Y sobre todo CREE que vas a llegar allá, ten paciencia, pero cree que vas a llegar. Imagínate ya viviendo y saboreando la consecución de ese objetivo. Nunca pares a escuchar o mirar los ruidos a los lados del camino, porque si lo haces puedes quedarte atrapados en ellos. Lo Segundo, rodéate de los “angeles” que te van a ayudar a llegar a tu objetivo, si tienes tu gol, tu objetivo claro, no tengas duda de que esas personas aparecerán en tu camino. Recuerda que es importante distinguirlos y diferenciarlos de los “demonios” que se esconden detrás de los obstáculos o ruidos del camino. Y tercer y último, camina, no te quedes parado mirando el objetivo, por muy lejos que parezca por mucho miedo que te de, camina, ejecuta, comienza con un paso y después el otro, de repente después de esos dos primeros pasos titubeantes te vas a dar cuenta de que estas avanzando, y de repente te darás cuenta de que ese circulo rojo, de que ese objetivo se va haciendo mas grande y mas claro por que te estas acercando.

Si tu eres una de esos emprendedores y empresarios que ha entrado en este camino, ten en cuenta que estos 100 últimos pasos van a llegar. Y siempre caminando con el corazón en la mano, y poniendo pasión a todo lo que se hace, siendo consciente de este reto final, pero siguiendo los tres simples consejos que acabo de mencionar, ya estas allí, ya llegaste disfruta la consecución de tu sueño. Me vuelve a la mente la mirada brillante de Guilherme y lo imagino con una copa en su mano celebrando con su equipo que lo han logrado. Espero que pueda ser un “Angel” para el en este proceso y ayudarle a llegar a su objetivo. Sigo aquí todavía a 10,000 de altura, todas las luces del avión están apagadas y casi todos los pasajeros durmiendo, miro al asiento de al lado y veo un pasajero que esta mirando el mapa de ruta en la pantalla, estamos pasando justo entre Ecuador y Colombia a la altura de Quito, donde se encuentra ahora mismo mi esposa, el amor de mi vida, me viene una sonrisa a la cara al pensar en ella, cierro los ojos y siento su presencia y quedo fascinado como el primer día con su mirada y su sonrisa, ya saboreo el momento de estar otra vez a su lado, no lo puedo evitar yo siempre con el fin en mente.

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